
Perfumes gourmand para mujer: esos olores que te hacen sonreír sin saber por qué
Si alguna vez has olido un perfume y te ha recordado a un postre recién hecho, a una tarde fría con una taza de chocolate o a una caja de bombones que alguien te regaló, probablemente era un perfume gourmand. Yo confieso que durante mucho tiempo no sabía que se llamaban así. Simplemente me encantaban.
Son perfumes que huelen a cosas ricas, sí, pero no esperes aroma a salsa o a comida salada. Más bien son notas de vainilla, caramelo, almendra o praliné, a veces con un toque floral o afrutado que equilibra el dulzor. Huelen a hogar, a invierno, a días cortos y luces cálidas. En verano, sinceramente, me empalagan un poco; ahí prefiero los cítricos o florales más ligeros. Pero cuando llega el frío, me parecen irresistibles.
¿Qué tienen de especial los perfumes gourmand?
A diferencia de otras familias olfativas, los gourmand no buscan disimular el olor a comida, sino celebrarlo. Son una mezcla entre lo dulce y lo sensual. En lugar de decir “hueles bien”, la gente suele decir “¡qué olor más rico!”.
Y eso ya te da una pista del efecto que provocan: apetecibles, cercanos, algo traviesos.
Las grandes casas de perfumería como Guerlain, con su Elixir Charnel Gourmand Coquin, o los nuevos lanzamientos como Rose Gourmand o Tendre Madeleine, se han vuelto casi fetiches para quienes aman lo dulce sin caer en lo infantil. Aunque, seamos sinceros, algunos pueden resultar demasiado empalagosos. No todos los gourmands son iguales: hay algunos que saturan al segundo spray y otros que logran ese equilibrio entre dulce y sofisticado que hace que no puedas dejar de olerte la muñeca.

Mis preferidos (y por qué)
No pretendo hacer una lista enciclopédica —para eso ya están los rankings de Arenal o Glamour—, pero sí compartir los que realmente me han enamorado.
Durante una temporada usé varios perfumes árabes, sobre todo de Amouage, que me los habían regalado. Eran frascos pequeños, pero madre mía… ¡cómo duraban! Me acompañaban todo el día sin necesidad de reaplicar. Eran dulces, intensos, muy potentes, pero justo en ese punto que no empalaga.
Años después, viajé a Omán y, sin esperarlo, me encontré una tienda de Amouage. No tenía ni idea de que esa era su tierra de origen. Me quedé con la boca abierta al ver los precios —altísimos, pero entendí por qué—: cada fragancia parecía una joya, desde el frasco hasta el aroma.
Pero aquí te dejo las alternativas más económicas que a mí me encantan, con ese toque gourmand que huele a lujo sin dejarte el sueldo:
- Praliné & Vainilla – La Vie Est Belle de Lancôme: suave, cálido, el típico perfume que te acompaña un domingo de sofá. Tiene esa mezcla de vainilla con praliné que huele a abrazo.

- Cacao Intense – Black Opium Extreme de Yves Saint Laurent: ese punto de chocolate amargo y café que evita que parezca un postre. Ideal si quieres algo dulce pero con carácter.

- Almond Kiss – Hypnotic Poison de Dior: esa mezcla de almendra amarga y vainilla que huele a piel cálida, limpia y adictiva. Dulce lo justo, con ese punto misterioso que atrapa sin empalagar. Es la más cara del trío, pero en Amazon a veces suele tener buenas ofertas que valen mucho la pena.

No todos son perfectos, ojo. Algunos perfumes gourmand, sobre todo los baratos, pueden tener una salida demasiado sintética o dejar una estela empalagosa. Pero cuando das con uno bien hecho, se nota: huele a “calidad”, como si cada nota estuviera bien colocada, sin exagerar.

El momento perfecto para llevarlos
Personalmente, solo los uso en otoño e invierno. En verano, cuando el calor aprieta, estos aromas dulces se vuelven pesados. Pero con el frío, se transforman. Un toque de vainilla en el abrigo o en la bufanda puede levantar el ánimo igual que una taza de café caliente.
Y si tienes pensado aprovechar el Black Friday o las rebajas de Navidad, es el momento ideal para buscar tu nuevo perfume gourmand —los precios bajan y los sets suelen venir con cremas o miniaturas que amplifican el aroma.
Cómo elegir el tuyo
El truco está en probarlo en piel y esperar un rato. Los gourmand evolucionan mucho: al principio pueden parecer un bombón, pero luego se mezclan con el olor natural de la piel y se vuelven más cálidos y elegantes.
Evita los que huelen solo a azúcar o a vainilla sintética. Busca notas de almendra, cacao, café o haba tonka, que aportan profundidad. Y si te gusta lo floral, los floral gourmand mezclan lo mejor de ambos mundos.
Los perfumes gourmand para mujer son una caricia olfativa: dulces, envolventes y un poco adictivos. No todos valen la pena, pero cuando encuentras el tuyo, se convierte en una especie de firma personal.
Si te gustan los olores que evocan hogar, tardes frías y postres recién hechos, este es tu terreno. Solo un consejo final: úsalos con medida. Un buen gourmand no necesita gritar para que lo noten.
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