Si te fijas, últimamente todo el mundo habla de jabones naturales, como si fueran una novedad absoluta. Pero lo gracioso es que llevan toda la vida con nosotros. Yo todavía recuerdo el famoso jabón Lagarto que usaban en casa para lavar la ropa y quitar manchas imposibles. A mí suavidad en las manos no me dejaba, eso te lo digo ya… y aunque dicen que sirve hasta para piel sensible, en mi piel desde luego no. Pero miras por internet y ese jabón tiene mil usos, según la IA. No seré yo quien le lleve la contraria, pero para mi cara, desde luego, prefiero otra cosa.
Y ahí está la cuestión: cuando hablamos de jabón natural, no hablamos de “cualquier cosa de antes”. Hablamos de cosmética cuidada, hecha con ingredientes que la piel reconoce y agradece. Aceite de oliva, coco, karité… esas maravillas que siempre han estado ahí, pero que ahora por fin vuelven con fuerza.

Qué es realmente un jabón natural (y qué no lo es)
Para entendernos rápido: un jabón natural es aquel que está hecho a partir de ingredientes de origen natural y sin añadidos sintéticos raros. Punto. Lo natural no es lo mismo que biológico, y biológico tampoco es lo mismo que vegetal. Este lío lo veo cada dos por tres.
- Natural → sin sustancias sintéticas.
- Biológico → ingredientes certificados como orgánicos.
- Vegetal → nada de origen animal, aunque sea natural (ni miel, ni leche, ni esas cosas tan típicas de la cosmética “eco”).
¿El mejor? Ninguno en abstracto. Depende de tu piel, de lo que te guste y de cómo reaccione tu cuerpo. Esa es la gracia: no hay “jabón universal”, y quien te diga lo contrario… está intentando venderte algo muy concreto.

Tipos de jabones naturales que de verdad funcionan
Aquí no te voy a soltar un catálogo aburrido. Solo lo que realmente veo que funciona y que la gente busca cuando quiere mejorar la piel sin complicarse:
- Jabón de avena: suave, calmante y perfecto para cuando notas la piel irritada o con rojeces.
- Jabón de caléndula: un clásico para pieles sensibles que necesitan un trato casi de terciopelo.
- Jabón de aloe vera: refrescante, ideal si tienes piel inflamada o con tendencia a granitos.
- Jabón de lavanda: huele a gloria bendita y, además, ayuda a equilibrar pieles mixtas.
- Jabón de carbón activo: para quienes quieren limpiar a fondo sin destrozar la barrera de la piel.
- Jabones sólidos naturales: la opción más sostenible y, normalmente, la más concentrada.
Lo bueno es que todos estos jabones pueden usarse tanto en la cara como en el cuerpo, aunque para el rostro conviene elegir fórmulas más suaves o pensadas para pieles sensibles.

Cómo elegir un jabón natural según tu tipo de piel
Aquí es donde viene la parte importante, porque jabón natural no significa que cualquiera te vaya bien.
- Piel grasa o con brillos → carbón activo, árbol de té, romero, arcilla verde. Limpian sin dejarte tirante.
- Piel seca → oliva, karité, almendra dulce. Ya sabes, lo que nutre de verdad.
- Piel sensible → avena, caléndula, manzanilla. Suaves, respetuosos, cero dramas.
- Para la cara → busca jabones con pH equilibrado o tipo jabón neutro / pH neutro, porque son los que mejor se llevan con la piel del rostro.
- Para el cuerpo → puedes usar fórmulas un poco más intensas, sobre todo si quieres exfoliar o tratar granitos de espalda.
Y si lo que te trae aquí es el tema de las manchas, el mejor jabón natural para la cara suele ser alguno con arcillas suaves o aloe vera, porque ayudan a unificar sin irritar.

Jabones naturales vs jabones industriales: diferencias que se notan
Aquí sí que te hablo desde la experiencia total. La suavidad, la sensación en la piel, la forma en que no te deja esa tirantez típica de los geles del súper… todo eso viene de que los jabones naturales mantienen la glicerina que se genera al fabricarlos. Los industriales, en cambio, suelen quitarla para venderla aparte (y luego te la vuelven a vender en cremas).
Por eso cuando usaba el famoso Lagarto para las manos, aquello no era precisamente un spa. Es un jabón bueno para lo que es, pero no para mimarte la piel. En cambio, un buen jabón artesanal natural, hecho con aceites vegetales reales, deja la piel muchísimo más equilibrada.
Mis recomendaciones de jabones naturales que sí merecen la pena

No te voy a soltar veinte opciones que luego ni recuerdas. Solo lo que funciona:
Jabón de Avena Natural LUBIU (100 g)
Si buscas un jabón natural suave de verdad, este de avena funciona de maravilla. Es sólido, huele limpio, no lleva sulfatos ni aceites raros y la textura es de esas que no irritan ni aunque tengas la piel en uno de esos días “cualquier cosa me molesta”. Para cara, cuerpo, manos… y hasta para bebés.
Es de los que compras “por probar” y acabas repitiendo.
Jabón Artesanal BIO Almendra & Caléndula – Écrin de Fleur
Este es uno de esos jabones que te entran por los ojos y luego te convencen de verdad. Está hecho con saponificación en frío y lleva ingredientes que la piel agradece desde el primer uso. La mezcla de almendra y caléndula es súper suave, ideal para pieles que reaccionan a todo. Y te soy sincera: Écrin de Fleur es de mis marcas preferidas dentro de la cosmética natural porque cuidan muchísimo la formulación y el acabado final. Da gusto usarlo.
Jabón Artesanal de Aloe Vera – Dr. Ancient
Este jabón es de esos que huelen a “natural de verdad”. Lo hacen a mano, siguiendo un método tradicional, y se nota en la textura y en cómo deja la piel: suave, limpia, sin esa sensación tirante de los geles industriales. Lleva aloe vera puro, así que funciona genial si tienes la piel irritada o necesitas algo calmante. Además, viene en un saquito rústico monísimo que le da un toque todavía más artesanal.
Jabón Extrasuave de Lavanda y Karité – L’OCCITANE
Y si queremos un jabón de lavanda, no podemos obviar la lavanda francesa y su supermarca mega conocida L’Occitane. Es que sería casi un sacrilegio hablar de jabones aromáticos sin mencionarla. Su jabón de karité y lavanda es de esos que te transportan directamente a los campos de Provenza aunque estés en tu baño de siempre.
Lo bueno de este jabón es que combina lavanda auténtica con manteca de karité, así que no es solo “olor rico”, sino un jabón realmente suave para piel sensible. La textura es cremosa, hace una espuma agradable (de esas que dan gustito, sin dejar la piel tirante) y el aroma… bueno, es L’Occitane: elegante, limpio y sin el típico olor artificial que se nota a kilómetros.
Es perfecto si te gusta la cosmética natural con un toque más refinado y, aunque no es el jabón más barato del mundo, la verdad es que se nota la calidad. Para quienes buscan un jabón de lavanda que sea suave, duradero y con un aroma que no empalaga, este es una apuesta segura.
Jabón Artesanal de Carbón Activado – Dr. Ancient
Y si hablamos de jabones naturales “de los de verdad”, el carbón activado tiene que estar en la lista… y aquí la marca Dr. Ancient se luce muchísimo. Este jabón es totalmente artesanal, hecho a mano con un estilo tradicional que se nota nada más verlo. Tiene ese toque rústico del saquito de arpillera que parece sacado de un mercado antiguo, pero con la ventaja de una formulación natural, vegana y sin químicos agresivos.
El carbón activado es ideal si tienes la piel grasa, con poros visibles o necesitas una limpieza más profunda sin destrozar la barrera de la piel. Este jabón deja la piel súper fresca, limpia y sin la sensación de sequedad que dan otros jabones más “industriales”.
Dr. Ancient es una marca que se ha hecho famosa precisamente por eso: jabones sólidos, naturales, veganos y hechos a mano, sin artificios. Y este en particular es uno de los más vendidos porque combina eficacia real con ingredientes sencillos y limpios.
Jabón Artesanal de Aceite de Oliva – Dr. Ancient
Si hablamos de jabones naturales clásicos, el aceite de oliva es el rey de reyes. Y dentro de los jabones artesanales que lo usan como ingrediente principal, la marca Dr. Ancient vuelve a aparecer porque lo hace realmente bien. Este jabón está hecho a mano, con un método tradicional que conserva las propiedades del aceite sin calentarlo de más, así que queda una pastilla súper nutritiva y suave.
Es un jabón perfecto si tienes la piel seca, delicada o simplemente buscas algo que limpie sin restar hidratación. Además, al llevar aceite de oliva puro, deja ese efecto “piel calmada” que no todos los jabones pueden lograr. El saquito rústico en el que viene empaquetado ya te da una pista del estilo: natural, simple y auténtico.
Lo bueno de Dr. Ancient es que se mantiene fiel a lo que promete: jabones veganos, sin químicos agresivos y hechos con ingredientes que reconoces. Y su versión de aceite de oliva es probablemente una de las más equilibradas si quieres empezar con un jabón natural sin complicaciones.
A estas alturas ya habrás visto que el mundo de los jabones naturales no es nada complicado: solo necesitas saber qué le gusta a tu piel y optar por ingredientes que reconozcas. A mí me encanta descubrir nuevas marcas, pero también volver a esos clásicos de oliva, avena o lavanda que nunca fallan. Si te animas a probar alguno de los que te he recomendado, ya verás que la piel nota el cambio enseguida. Y eso sí, una vez entras en el mundo de los jabones artesanales… cuesta volver atrás.
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