Cuidarse la piel no debería sentirse como estudiar una carrera. Durante años nos han hecho creer que, si no aplicas diez cosas mañana y noche, te estás perdiendo algo importante. Y claro, acabas con el baño lleno, la piel confundida y la sensación de que nunca haces suficiente. Con el skincare minimalista pasa justo lo contrario: menos ruido, más constancia y una piel que vuelve a comportarse como piel.

Yo llevo cuidándome la cara desde mucho antes de que existieran los nombres imposibles para los activos. Cuando solo había leche desmaquillante y tónico ya funcionaba. Y funciona ahora. El problema no es que haya más productos, es pensar que hay que usarlos todos. Ahí es donde muchas pieles se estropean sin darse cuenta: exceso de exfoliantes, capas y combinaciones que suenan bien pero no siempre sientan bien.
Qué significa “minimalista” de verdad
Minimalista no es abandonar el cuidado, es quedarte con lo que importa. Tres básicos que no fallan -limpieza, hidratación y protección solar- y, si lo necesitas, un solo activo por la noche. Nada de rutinas interminables ni de mezclar por mezclar. La piel agradece la coherencia, no la acumulación.
He pasado por esa fase de probarlo todo: vitamina C, niacinamida, exfoliantes, mascarillas… y lo que parecía “piel luminosa” muchas veces era solo una barrera cutánea al límite. Cuando reduje pasos, la piel se calmó. Literalmente.

Rutina facial minimalista de mañana
Por la mañana no hay misterio. Limpio la cara con el mismo limpiador que uso de noche; en pieles muy secas incluso podría bastar con agua, pero a mí la limpieza me parece sagrada. Después aplico un sérum de vitamina C ,me gusta notar que la piel despierta y espero un poco. Sin prisas. Termino con una hidratante con protección solar. Aquí no negocio: el SPF es parte del cuidado, no un extra.
Cuando quiero unificar el tono sin cargar la piel, tiro de crema con color y protección alta. A partir de los 40 se agradece ese efecto buena cara sin capas de maquillaje. La CC cream de IT Cosmetics es de esas que, si das con tu tono, se queda contigo.
Rutina minimalista de noche
Por la noche sí soy un poco más metódica, sobre todo porque me maquillo ojos y labios a diario. Empiezo con agua micelar y sigo con un limpiador. Últimamente uso uno de Vichy que además exfolia suave y puede usarse como mascarilla. No lo hago siempre, solo cuando noto la piel apagada. El brillo que deja no es graso, es de piel sana.
Después, nada de capas eternas. Retinol, el de Endocare, que por ahora es el que mejor me funciona. No todas las noches, ni falta que hace. Y listo. La piel trabaja mientras duermes, no necesita más instrucciones.
Elige un solo activo
Aquí está la clave para no sabotear una rutina minimalista. Un objetivo, un activo. Si buscas luminosidad, vitamina C. Si te preocupan las arruguitas, retinol suave un par de noches. Para acné adulto o textura irregular, algo específico y con cabeza. Mezclar activos porque “todo el mundo los usa” suele acabar en rojeces, granitos o esa sensación rara de piel tirante que nadie quiere.

Errores que veo constantemente
Cambiar productos cada semana es uno. Otro, pensar que más exfoliación equivale a más luz. O usar dos activos potentes la misma noche “para aprovechar”. La piel no funciona así. Y, por supuesto, olvidarse del protector solar mientras se invierte en sérums carísimos.

Por qué esta rutina funciona
Porque es fácil de mantener. Porque no te roba tiempo. Porque no te hace sentir que fallas si un día llegas tarde a casa. Y porque, cuando pruebas a reducir durante un par de semanas, notas algo muy claro: la piel está más tranquila, más uniforme, más ella.
No hace falta complicarlo. Tres pasos bien hechos, constancia y escuchar a tu piel. Eso, al final, es el verdadero lujo.
En una rutina minimalista, para mí los productos tienen que cumplir una condición clara: funcionar sin dar guerra. Por eso, aunque he probado muchísimos a lo largo de los años, hay algunos a los que siempre vuelvo o que mantengo durante bastante tiempo.
Para la limpieza de noche, cuando voy maquillada, uso agua micelar. He pasado por muchas, de todo tipo, y aun así siempre acabo regresando a la Sensibio de Bioderma. Es la que mejor me funciona: limpia bien, no deja sensación rara y no me altera la piel. Para mí sigue siendo la mejor, sobre todo cuando la piel está más sensible.
Como sérum de vitamina C, uso el de Vichy. Hay opciones mejores, sobre todo las que vienen en cápsulas porque no se oxidan, pero este me parece un buen equilibrio. Aguanta bien el tiempo justo que tardas en gastarlo y cumple su función sin complicaciones, que al final es lo que busco.
Por la noche, el activo que mantengo es el retinol. El que utilizo es el de Endocare, porque es el que mejor me ha encajado hasta ahora. No lo uso todos los días, solo un par de noches a la semana, y el resto dejo la piel tranquila.
Las cremas hidratantes sí las voy cambiando más según la época. Ahora, en invierno, de noviembre a febrero, estoy usando una de Shiseido con SPF bajo. Tiene poca protección solar, pero en esos meses me resulta suficiente y me gusta cómo deja la piel, más cómoda y nutrida.
Al final, cuidar la piel no debería ser complicado ni sentirse como una obligación. Cuando encuentras una rutina que encaja contigo, lo demás sobra.






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